En primavera, el huerto se llena de tréboles, verónicas y algún que otro diente de león.
Buscando
entre ellos encontré este capullo. Tal vez su incorporación a la vida
le hace sentirse tímido y, sorprendentemente, se tapa con dos hojas de
trébol.
Parece que sus jóvenes pétalos sean dedos y casi se adivina una cara entre ellos.
No sabía que tenías un blog.. Muchas gracias por el comentario. :-)))
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